Decir «yo tampoco era bueno en matemáticas» puede parecer un gesto de empatía, pero también transmitir una creencia limitante. La neuroeducación muestra que la capacidad matemática no es fija: mediante un entorno emocional seguro, materiales concretos, buenas estrategias y una relación positiva con el error, el cerebro puede remodelarse y aprender a disfrutar los números.
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No hay etapa de la vida con más expectativas que la del adolescente: se espera que gracias a la reflexión tome decisiones trascendentales de cara…


