De «no soy bueno en matemáticas» a… un cerebro ¡que aprende a disfrutarlas!

De «no soy bueno en matemáticas» a… un cerebro ¡que aprende a disfrutarlas!

Decir «yo tampoco era bueno en matemáticas» puede parecer un gesto de empatía, pero también transmitir una creencia limitante. La neuroeducación muestra que la capacidad matemática no es fija: mediante un entorno emocional seguro, materiales concretos, buenas estrategias y una relación positiva con el error, el cerebro puede remodelarse y aprender a disfrutar los números.⁠